Marta Garrido en su consulta

Mi historia

Mi camino hacia la psicología y la terapia no ha sido solo académico. Ha sido, sobre todo, un camino personal y vivencial.

Desde muy joven sentí una curiosidad profunda por el mundo interior de las personas: por qué sentimos lo que sentimos, por qué repetimos ciertos patrones, cómo el pasado vive en el presente, y qué nos permite cambiar y crecer.

Estudié psicología con esa misma inquietud, y fui encontrando en el camino una forma de entender el ser humano que me resonaba especialmente: la psicología humanista. Una mirada que confía en las personas, que las ve como seres completos y capaces, que pone el vínculo en el centro del proceso terapéutico.

El encuentro con la Gestalt

El encuentro con la Terapia Gestalt fue un punto de inflexión. Durante cinco años me formé en este enfoque realizando un trabajo profundo conmigo misma: explorando mi historia, mis emociones, mis heridas y mis procesos vitales. Esa formación no fue solo teórica — fue un camino de autoconocimiento real que transformó mi manera de estar conmigo misma y con los demás.

La Gestalt me enseñó a poner atención en el presente, a confiar en la experiencia directa, a escuchar no solo las palabras sino también el cuerpo, las emociones, los silencios. Y me enseñó que la relación terapéutica — el encuentro genuino entre dos personas — es en sí misma un agente de cambio.

Un proceso continuo

Actualmente me formo en la escuela Río Abierto, un enfoque terapéutico corporal y vivencial que integra movimiento, respiración, música y conciencia emocional como herramientas de transformación personal.

Además, mantengo espacios de terapia personal, supervisión y formación continua. Entiendo que quien acompaña a otros en sus procesos necesita también cuidar y revisar el propio. No como obligación, sino como parte de un compromiso real con el trabajo terapéutico.

Lo que me mueve

Me mueve la convicción de que todas las personas tienen la capacidad de transformarse cuando encuentran un espacio seguro donde poder mirarse con honestidad y compasión. Acompañar ese proceso — estar presente en esos momentos de apertura, de descubrimiento, de cambio — es, para mí, un privilegio y una responsabilidad que asumo con todo el cuidado.

Mis valores

Lo que guía
mi manera de acompañar

01

Presencia y autenticidad

Creo en el encuentro real. En estar presente de verdad, no desde un rol o una técnica, sino desde la humanidad. La relación terapéutica es el primer espacio de cambio.

02

Respeto al proceso

Cada persona lleva su propio ritmo. No fuerzo, no dirijo hacia un lugar predefinido. Confío en que cada uno sabe, en algún lugar dentro de sí, lo que necesita.

03

Mirada integradora

Atiendo a la persona de manera global: mente, emoción, cuerpo y mundo interno. No divido lo que en la persona vive unido.

04

Trabajo personal

Considero fundamental que quien acompaña haya recorrido también un camino de autoconocimiento. Mi propia terapia y mi proceso personal son parte de mi formación como terapeuta.

05

Confianza en el ser humano

Parto de la creencia de que las personas son capaces de transformarse. Mi papel no es "arreglar" nada — es crear las condiciones para que esa transformación pueda ocurrir.

06

Continuidad y cuidado

El crecimiento personal no termina. Mantengo espacios de supervisión, terapia y formación porque creo que el compromiso con la propia vida es un proceso continuo.

Formación

Mi recorrido
académico y vivencial

Psicóloga colegiada

Formación en Psicología Cognitivo-Conductual y de la Salud

Formación en Terapia Gestalt (5 años)

Posgrado en Coaching

Formación en Mindfulness

Formación en Coeducación e Igualdad de Género

Formación en Educación Sexual

Formación en Resolución de Conflictos y Comunicación Positiva

Formación en Río Abierto — enfoque corporal y vivencial (actualmente en curso)

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